Sobre la motivación y la disciplina
Muchos (o sea yo) pelean con la disciplina, porque tienen la idea equivocada de qué es.
Pasa que en algún momento aprendí que “ser disciplinado es hacer las cosas aunque no tenga ganas”, y capaz vos también aprendiste así.
Y justamente ahí está el problema: cuando hacemos las cosas obligados, naturalmente experimentamos resistencia, o sea, no queremos hacer eso que nos obligan (o nos obligamos) a hacer.
Por otra parte, nos gusta la motivación, porque se siente bien, da gusto hacer las cosas motivados, no hace falta mucha explicación, todos sabemos cómo se siente estar motivados.
Pero hay un error de comprensión que si lo aclaramos nos puede ayudar a ser verdaderamente disciplinados, vamos ahí.
Esa supuesta “disciplina” de hacer lo que hay que hacer en realidad es otra cosa con su propio nombre, eso se llama fuerza de voluntad, pero esperá, no hay nada malo con ella.
¿Por qué hacer lo que tengo que hacer, aún sin ganas, sería algo malo?
Lo que pasa con la fuerza de voluntad es que nos agota, no es que “se agota”, sino que nos agota a nosotros, mental y físicamente. En cambio cuando actuamos impulsados por la motivación vamos mucho más rápido y lejos que si nos obligáramos a actuar.
Entonces, para terminar de aclarar:
- Fuerza de voluntad: es hacer lo que hay que hacer con o sin ganas, básicamente es como obligarme a actuar.
- Motivación: es la energía que nos impulsa a actuar, son las ganas de hacer las cosas, un estado de ánimo óptimo para lograr buenos resultados.
Ok, ahora que tenemos claro que disciplina no es igual a fuerza de voluntad, entonces, ¿qué es?
La disciplina real es el sistema que permite que esas dos fuerzas funcionen, que la motivación nos lleve lejos y que cuando sea necesario usar la fuerza de voluntad, el desgaste sea mínimo.
Pensá en una bicicleta eléctrica, la batería sería la motivación, nos impulsa enérgicamente y sin mucho esfuerzo, y los pedales serían la fuerza de voluntad, también impulsa pero requiere esfuerzo y es cansador.
Ahora, ese “sistema” se compone por 3 cosas puntuales: rutina, orden y descanso.
Ser disciplinado es mantener una rutina que te ayude a reducir al mínimo la toma de decisiones, se trata de mantener tu espacio de trabajo en orden para que no tengas que ponerte a limpiar justo cuando “tenés que trabajar” (para que no procrastines activamente), y es estar lo suficientemente descansado para que la motivación pueda encenderse naturalmente, una mente o cuerpo exhausto no tiene energía para usar la fuerza de voluntad y mucho menos para sentirse motivado.
La rutina crea un paso a paso predecible, que te llevan al momento específico en el cual no hay nada más que hacer que lo que se supone que tenés que hacer.
El orden asegura que no existan distracciones y que tengas a mano solamente aquello que necesitás para hacer lo que tenés que hacer, así, tarde o temprano, con ganas o sin ganas, con o sin motivación, terminás haciéndolo.
El descanso potencia el sistema, te brinda motivación a través de la inspiración, y asegura que tus niveles de energía sean elevados para poder utilizar tu fuerza de voluntad cuando sea necesario.
¿Listo para ser disciplinado? (pregunta para mí que te regalo también)