De las ideas y la identidad
No siempre, pero, por lo general, nos cuesta un poco lidiar con una postura que no coincide con nuestra perspectiva del mundo.
Hoy es más fácil que nunca encontrarnos en esa situación: simplemente publicá tu opinión en una red social y vas a encontrar gente a favor y gente en contra.
Para entender este fenómeno hago referencia al post anterior, donde hablé del ciclo de la interpretación.

Parte de ese ciclo es nuestra línea del yo, que actúa como un límite natural entre el mundo externo y el interno.
Todo lo que hay en el mundo externo "no soy yo", y todo lo que pienso y siento "sí soy yo".
Es la forma natural en que funcionamos, y no tiene nada de malo.
Lo malo es cuando no somos conscientes de ello, porque nos volvemos incapaces de evaluar pensamientos contrarios a los que tenemos y nos cerramos a ideas que no coincidan con las nuestras.
Ahora.
¿Por qué nos molesta tanto lo que dice un desconocido?
Porque creemos que somos lo que pensamos y sentimos, ligamos nuestra identidad a nuestros pensamientos y emociones.
Te explico:
Si yo tengo una idea y alguien viene y la cuestiona, no siento que esté poniendo a prueba mi idea, sino mi propia existencia. Se siente como una amenaza a mi identidad y, por ende, reacciono de forma defensiva.
No digo que las ideas y emociones no deban formar parte de la identidad de uno, sino que podemos aprender una habilidad clave que nos permite sostener ideas contrarias sin dejarnos llevar por la necesidad de defendernos o cerrarnos a escuchar algo que contradiga nuestras propias creencias.
Acá entra la capacidad de abstracción: es la habilidad de separar mentalmente algo para analizarlo aparte.
Y eso es justamente lo que necesitamos hacer con el yo.
Cuando entiendo que lo que pienso, creo o siento no es necesariamente quien soy, puedo abstraer mi línea del yo del ciclo, y observar desde afuera los pensamientos de otros y los míos propios, para evaluarlos y decidir con mayor conciencia.

Cuidado, esto no significa que haya que dejar de tener convicciones. No se trata de negarnos a nosotros mismos. Se trata de tener la habilidad de sostener ideas distintas y analizarlas sin alterarnos, volviéndonos personas más conscientes y eficaces en cómo nos relacionamos.
Así que la próxima vez que te pase, preguntate:
¿Sos vos quién piensa las ideas o son tus ideas quienes definen quién sos?