04/03/2026

Buscar primero el Reino

aprendizajereflexión

Casi todas las personas del mundo en algún momento tuvieron dificultades con respecto al tema dinero en mayor o menor proporción.

Y es algo inevitable el preocuparse por el dinero.

Me tomó 6 meses de crisis financiera (y aún transitando) poder entender lo que Jesús enseñó al respecto de esta preocupación.

Su mandato es no preocuparnos, porque nuestro Padre que está en los cielos sabe lo que necesitamos, y nos manda a buscar primero el reino de Dios y su justicia. Todo lo demás, nos dice, vendrá por añadidura.

Es un poco difícil entender esta enseñanza, y más aún con el peso de las deudas y cuentas por pagar en los hombros.

¿Cómo puedo enfocarme en las cosas de Dios si las deudas no me dejan dormir?

Pero este pasaje bíblico tiene un lado práctico:

La preocupación es algo que nos roba la energía, nos hace asfixiar en escenarios fatalistas y solo sirve para empeorar la situación ya que nos impide pensar con claridad. Por eso nos dice "no se preocupen".

Además, si pienso mucho en mi propia situación estoy pecando de orgulloso, básicamente estoy diciendo "Dios este es mi problema, lo voy a resolver yo solo sin tu ayuda". Es desconocer que tengo un Padre que sabe lo que necesito.

Por lo tanto, una forma de enfocarme en amar a Dios y en amar a los demás es a través del servicio a los demás mediante los talentos que Dios me regaló.

Es en esencia, lo que hace todo emprendedor: encontrar una necesidad, ofrecer una solución.

Solo que como cristianos, la diferencia clave es la motivación con la que hacemos las cosas: trabajamos para honrar a Dios.

Como hijos de Dios tenemos un propósito en común, que es glorificar a Dios. Si trabajamos "para ganar dinero", o lo hacemos "para demostrar que yo si puedo", ahí es cuando estamos buscando la añadidura.

Las ganancias que puedan resultar de una actividad, son la añadidura. Nosotros como hijos de Dios tenemos que enfocarnos en darle la gloria a través de lo que hacemos.

Y ojito con creer que "la añadidura" es un salario que Dios está obligado a darnos a cambio de nuestro trabajo. No debemos caer en el falso evangelio de la prosperidad que enseña que podemos "darle a Dios para que él nos dé".

Dios no es un sistema para enriquecerse, él es un Padre amoroso que provee a sus hijos.

¿Trabajamos para sobrevivir, o trabajamos para servir?

Leer Mateo 6:25-34

Compartir: